PLANT THE FUTURE. Respeta a los animales, protege el planeta.

 

Slow Food identifica seis elementos clave en el nuevo proceso participativo presentado en el evento de Slow Beans en Capannori (Italia), el cual traza el camino hacia la futura estrategia del movimiento

El informe del proceso participativo que Slow Food acaba de lanzar da voz a la red de Slow Food exponiendo los resultados de un debate global entre agricultores, pescadores, artesanos del alimento, Pueblos Indígenas, cocineros, jóvenes, educadores y activistas sobre la transición hacia una dieta sana y rica en vegetales que favorezca una agricultura agroecológica y una pesca artesanal. «Es hora de decirlo alto y claro: todos sabemos como el aumento en el consumo del alimento industrial de origen animal en las últimas décadas ha sido nefasto para la seguridad alimentaria y la salud humana, siendo también desastroso para el bienestar animal y habiendo contribuido enormemente a la emergencia climática», comenta Richard McCarthy, miembro de la Junta de Slow Food. «Tenemos que tomar medidas y tenemos que hacerlo ya. Nuestro sistema alimentario juega un papel clave en la pérdida de la biodiversidad, en las emisiones o la contaminación, especialmente cuando nos referimos a los impactos de la ganadería industrial y de la pesca intensiva en el medioambiente, la salud pública, la soberanía alimentaria, los derechos animales y mucho más». Lo que está haciendo Slow Food, especialmente con este informe, es elaborar una visión más amplia que apoye la agroecología. «Dentro de esta perspectiva, tenemos que tener en cuenta que gran parte de la población global no tiene acceso a un alimento artesano y cultivado de manera sostenible, y nuestro objetivo es dar voz a los sectores más marginados de la población y arrojar luz a las necesidades a nivel local», añade Francesco Sottile, miembro de la Junta de Slow Food. El informe Siembra el Futuro da voz a las redes de Slow Food para reflexionar sobre los temás de mayor actualidad, desde la ganadería y la pesca intensiva hasta el uso de pesticidas, desde la soberanía alimentaria hasta la salud pública. «La solución es la agroecología, entendida como enfoque holístico e integrado que aplica simultáneamente conceptos y principios ecológicos y sociales al diseño y la gestión de sistemas agrícolas y alimentarios sostenibles», concluye. Más que un conjunto de prácticas agrícolas, Slow Food, junto a muchas organizaciones de sociedad civil, está convencido de que la agroecología puede desempeñar un papel importante a la hora de cambiar las relaciones sociales, empoderar a las comunidades locales y priorizar las cadenas productivas cortas.

Respuesta de Slow Food

Para introducir un tema político delicado en el movimiento y empezar a priorizar acciones, Slow Food ha celebrado un proceso participativo con su red para recopilar conocimientos de primera mano sobre la situación en sus contextos locales. Se convocaron treinta mesas redondas en marzo y abril de 2023, involucrando a más de 200 personas de más de 50 países, representando a todos los continentes y a grupos específicos interesados. En estas sesiones se debatieron los problemas más acuciantes sobre la ganadería y la pesca en diferentes áreas, sus potenciales soluciones y las prioridades con las cuales Slow Food se compromete a centrarse según las necesidades de las redes locales.

«El objetivo de este informe es proporcionar un análisis de los resultados de este proceso participativo, el cual refleja e incluye las voces de una multitud global, incluyendo grupos que a menudo quedan marginados en los debates. Estos resultados se utilizarán para desarrollar una nueva estrategia de Slow Food para abordar estos temas en virtud de la diversidad de los contextos y las prioridades locales, y para establecer un calendario hasta el próximo Congreso Internacional en 2026», comenta Ottavia Pieretto, Responsable de Programa de Slow Food. «Los resultados muestran la complejidad y la diversidad de la red de Slow Food en todo el mundo y lo que se refleja es que no hay un único camino a seguir para contrarrestar la ganadería industrial y la pesca intensiva en favor de la agroecología, sino que las soluciones tienen que moldearse según el contexto local económico, social y ambiental».

Rechaza la ganadería industrial y la pesca intensiva. Elige la agroecología

Cuando nos referimos a alimentos «basados en vegetales» la red de Slow Food busca distanciarse de los alimentos ultraprocesados, que normalmente se producen utilizando cosechas procedentes de sistemas de monocultivo intensivo y que no contienen ninguna información sobre el uso de pesticidas sintéticos y fertilizantes. Por lo tanto, es importante subrayar cómo las dietas ricas en vegetales conllevan obtener los alimentos de origen animal de granjas agroecológicas, a la vez que se añaden más frutas, verduras, legumbres, frutos secos así como setas y algas, contribuyendo así a una dieta más sana. Además la red Slow Food ha pedido claramente que se mejore el abastecimiento agroecológico de alimentos de origen animal, por ejemplo, apoyando a los ganaderos, pescadores y queseros que diariamente ponen en práctica medidas agroecológicas.

Dentro de esta reflexión, las legumbres representan una importante fuente de proteínas y ofrecen una solución a los desafíos a los que se enfrenta mucha gente: Su cultivo, si sigue métodos basados en principios agroecológicos, tiene un impacto ambiental bajo comparado con productos industriales de origen animal o con el cultivo industrial de legumbres, debido a unas emisiones de efecto invernadero significativamente más bajas, así como el menor uso de tierra y de agua. Deberían verse como un componente valioso y enriquecedor de nuestra nutrición, no como un simple sustituto de los productos de origen animal. Por eso Slow Beans, el evento que tendrá lugar en Capannori (Italia) del 27 al 29 de octubre, es la ocasión perfecta para presentar este documento.

El informe de Slow Food Plant the Future en 6 puntos

  1. Agroecología: para la mayoría de las comunidades de Slow Food la agroecología representa la piedra angular para garantizar el acceso universal a una dieta rica en nutrientes que sea respetuosa con otras culturas; para preservar la biodiversidad y los recursos naturales; para luchar contra la crisis climática y para restaurar el papel fundamental de la ganadería y los ganaderos en el sistema alimentario, asegurando la justicia social y los derechos humanos. Además, se necesita formación en agroecología a todos los niveles.
  2. Consumo excesivo: la carne y los derivados de animales se comen de formas distintas en todo el mundo: en la mayor parte del hemisferio norte existe un consumo excesivo de productos industriales de origen animal, mientras que hay millones de personas que no tienen garantizado el derecho al alimento.
  3. Acaparamiento de recursos: las poblaciones del hemisferio sur, así como los Pueblos Indígenas, sufren un acaparamiento de recursos, un proceso que —dada la existencia de un sistema alimentario industrial global que se basa en su mayor parte en productos industrales de origen animal— hace que dependan de alimentos importados.
  4. Necesidades locales: no hay una solución milagrosa que se pueda ejecutar en todos los países: deben diseñarse diferentes enfoques según los problemas más acuciantes dentro de los contextos locales específicos. Para abordar adecuadamente los temas relacionados con la crisis climática, la ganadería intensiva y la pesca industrial, los destinatarios principales que se han establecido son productores de alimentos, cocineros, jóvenes y políticos, empezando a nivel local.
  5. Soluciones falsas: Al tratar el tema de la ganadería industrial, la red de Slow Food manifiesta claramente su oposición a las «soluciones» propuestas que surgen del mismo modelo industrial que nos ha llevado al sistema alimentario fallido que tenemos hoy, como la carne creada en laboratorios, los alimentos altamente procesados (a pesar de ser de origen vegetal) y la producción industrial de insectos como alimentos.
  6. Esfuerzos unidos Una lucha tan compleja debe convertirse en un esfuerzo colectivo, aunando organizaciones de mentalidades similares, centros de investigación, universidades y autoridades locales.

Este proceso ha sido posible gracias a la colaboración con Meatless Monday, un movimiento global que anima a las personas a reducir la carne en sus dietas por su propia salud y por la del planeta, en asociación con el Johns Hopinks Center for a Livable Future.

El informe PLANT THE FUTURE Respeta a los animales, protege el planeta está disponible aquí.

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